viernes, 13 de diciembre de 2013

La mayoría de los fumadores jóvenes son adictos y se les dificulta dejar de fumar

La mayoría de los jóvenes que fuman de forma habitual, ya tienen una adicción a la nicotina. De hecho, ellos tienen la misma clase de adicción que tienen los fumadores adultos. De acuerdo al Informe de 2012 del Director General de Salud:
    “De cada tres fumadores jóvenes, solo uno logrará dejar de fumar, y uno de los otros dos fumadores restantes morirá de causas relacionadas al tabaquismo. La mayoría de estos jóvenes nunca consideró las consecuencias largo plazo sobre su salud asociadas con el consumo de tabaco cuando comenzaron a fumar; y la nicotina, una droga altamente adictiva, ocasiona que muchos continúen fumando en su edad adulta, a menudo con consecuencias mortales”.
La mayoría de los fumadores adolescentes indican que les gustaría dejar de fumar y muchos lo han intentado anteriormente sin éxito. Aquellos que tratan de dejar de fumar reportan síntomas de abstinencia muy parecidos a los que reportan los adultos.

El consumo de tabaco está asociado con otras conductas perjudiciales

La investigación ha mostrado que los adolescentes que consumen tabaco son más propensos a consumir alcohol y drogas ilegales que los que no consumen tabaco. Los fumadores son más propensos también a estar involucrados en peleas, portar armas, tener intentos de suicidio, padecer de problemas de tipo emocional como la depresión, y a tener conductas sexuales de alto riesgo.


Casi todos los fumadores comienzan a consumir tabaco cuando son jóvenes

En 2011, el 19% de las chicas y el 28% de los chicos cursando sus estudios previos a la universidad (preparatoria, bachillerato, etc.) consumieron tabaco al menos un día durante el mes en que se llevó a cabo la encuesta. Los estudios revelaron que casi todas las personas que consumen tabaco por primera vez, lo hacen antes de graduarse de este nivel de estudios (enseñanza media-superior).
De acuerdo al informe de 2012 del Director General de Salud, muy pocas personas comienzan el hábito de fumar después de los 25 años, pues casi 9 de cada 10 fumadores adultos ya habían comenzado este hábito para cuando cumplieron los 18 años, y el 99% de los fumadores ya lo era para cuando cumplieron 26 años.
Entre más joven una persona comienza a consumir tabaco, más propensa es a que lo consuma en su edad adulta. Además, las personas que comienzan a fumar habitualmente a una edad más temprana suelen afrontar más dificultad para dejar el hábito que las personas que comienzan más tarde.
Esto significa que si logramos mantener a los jóvenes alejados del tabaco para cuando cumplan 18 años, la mayoría de ellos nunca comenzarán el hábito.

Los niños que fuman tienen problemas de salud asociados con el hábito

Fumar cigarrillos genera graves problemas de salud en niños y adolescentes. Problemas como los siguientes se han reportado entre fumadores adolescentes habituales:
  • Episodios de tos.
  • Falta de aliento, incluso cuando no se está haciendo ejercicio.
  • Respiración sibilante o jadeante.
  • Dolores de cabeza más frecuentes.
  • Aumento en la producción de flema (mucosidad).
  • Enfermedades respiratorias de mayor gravedad y que ocurren con más frecuencia.
  • Síntomas de resfriado y gripe más fuertes.
  • Deterioro de la condición física.
  • Deficiencia de la función y del crecimiento pulmonar.
  • Empeoramiento del estado general de salud.
  • Adicción a la nicotina.
A medida que se hacen mayores, los adolescentes que continúan fumando pueden esperar problemas como:
  • Enfermedades de las encías y pérdida de dientes.
  • Enfermedades crónicas pulmonares, como enfisema y bronquitis, la cuales limitan la capacidad de hacer ejercicio y actividades físicas.
  • Pérdida de la audición.
  • Problemas de la visión, como degeneración macular, la cual puede resultar en ceguera.
  • Enfermedad de los vasos sanguíneos, lo cual puede resultar en ataques cardiacos o infartos a una edad prematura.
Cada día, casi 4,000 menores de edad de 18 años o menos prueban su primer cigarrillo, y otros 1,000 se convierten en fumadores habituales. De éstos, alrededor de un tercio morirá prematuramente de una enfermedad relacionada con el hábito de fumar.




Nicotina 



La nicotina de las hojas de tabaco es el principal ingrediente adictivo de los cigarrillos. Se deposita en los pulmones del fumador en forma de una potente mezcla de partículas y gases. La nicotina es rápidamente absorbida en la sangre y llega al cerebro aproximadamente en 10 segundos. Es en este punto en el que los receptores cerebrales producen la sustancia química denominada dopamina. Según los estudios realizados, se ha detectado nicotina en fumadores en todos los tejidos del cuerpo, incluso en la leche materna. Existen estudios que sugieren que la nicotina deprime la capacidad del cerebro para experimentar placer a largo plazo. De ahí que los fumadores necesiten mayores dosis de nicotina para experimentar los mismos niveles de satisfacción. 
El cerebro se habitúa rápidamente a recibir dosis regulares de nicotina y a sufrir síntomas de abstinencia cuando dicho suministro se interrumpe. Por otro lado, la nicotina estimula el sistema nervioso central, incrementando el ritmo cardíaco y la presión arterial, lo que produce un mayor consumo de oxígeno. 
Este estímulo nervioso se plasma en un aumento del metabolismo del organismo, afectando a la nutrición del fumador, pues se comporta como un anoréxico, disminuyendo la sensación de hambre y estimula la secreción de la adrenalina. 
Dióxido de Carbono y Monóxido de Carbono 
El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro de elevado poder tóxico que se desprende durante la combustión del tabaco y el papel del cigarrillo. Constituye del 3 al 6% del humo inhalado. 
El aire, en condiciones normales, tiene una concentración de 1 a 30 partículas de monóxido de carbono por millón (p.p.m.), los escapes de los automóviles elevan esta cantidad hasta el límite de 30 a 800 (p.p.m.). 
Aunque muchos fumadores argumentan que la polución de una gran ciudad también es perjudicial para su salud (y en ello tienen razón), la diferencia entre el CO producido por los coches en una gran ciudad y el CO de un cigarro radica en que el CO en el aire de ciudad está más "diluido" mientras que la cantidad de CO inhalado en un cigarro es mucho mayor. Además, fumando, sólo se consigue agravar los efectos de la polución de las grandes ciudades en el sistema respiratorio: 
Una de las particularidades más peligrosas de estos compuestos gaseosos consiste en que la hemoglobina transporta con mucha más facilidad el CO (monóxido de carbono) que el O2 (oxígeno), produciendo el compuesto de carboxihemoglobina en la sangre. 
El CO interfiere en el transporte del oxígeno por la sangre y su depósito en los tejidos, lo que produce hipoxia, agravando la vasoconstricción causada por la nicotina. 
El dióxido de carbono se aferra, también, a la hemoglobina en la sangre con más facilidad que el oxígeno. Esto hace que la sangre transporte menos oxígeno por todo el cuerpo, lo que aumenta el riesgo de trombosis. 
Alquitrán 
El alquitrán es un término colectivo que se utiliza para miles de sustancias químicas que se desprenden en el humo del cigarrillo, incluidos el arsénico y el cianuro. Asimismo, el alquitrán es la sustancia amarillenta y pegajosa que mancha los dientes y dedos de los fumadores, depositándose asimismo en los pulmones. 
Fumar entre 20 y 60 cigarrillos diarios, ya sean normales o bajos en alquitrán, provoca una acumulación anual de alquitrán en los pulmones cercana a los 500 gramos. Dicha sustancia es la responsable de la mayoría de las lesiones pulmonares provocadas por el tabaco a los fumadores. 
Gas cianhídrico 
El humo visible es tan sólo el 5-8% del total de lo que se produce al consumir cigarrillos. El resto está compuesto de gases invisibles, entre los que se incluye el gas cianhídrico. Este gas venenoso también reduce la capacidad del organismo para transportar oxígeno. Otro de los gases invisibles, la nitrosamina, daña las células de los tejidos y puede producir tumores malignos. El humo de los cigarrillos también contiene sustancias que pueden producir mutaciones genéticas que se han relacionado con el cáncer de pulmón. 
Amonio 
El amonio se utiliza para cristalizar la nicotina, un proceso similar al que se hace para convertir el polvo de cocaína en crack. El amonio acelera la dispersión de la nicotina cristalizada al aumentar el pH (la alcalinidad) del humo del tabaco, lo que modifica la composición química de la nicotina con el fin de que sea más rápidamente absorbida por el organismo. El objetivo es potenciar el efecto de la nicotina. 
Azúcar 
El aditivo más común del tabaco es el azúcar en sus diferentes modalidades. El azúcar representa en torno al 3% del peso total de un cigarrillo. Cuando se enciende un cigarrillo, los azúcares empiezan a arder y producen una sustancia química denominada acetaldehído, que refuerza el efecto adictivo de la nicotina. 
Sales de ácidos orgánicos 
Cacao 
El cacao contiene una sustancia química llamada teobromina, que potencia la dilatación de las vías respiratorias. Este efecto broncodilatador hace que el fumador respire con mayor profundida


que contiene el cigarrillo ,,,


el cigarrillo contiene alrededor de 4000 componentes químicos

Qué contiene un cigarrillo? 
No estamos completamente seguros de las componentes del tabaco, siendo uno de los pocos productos no regulados. Los alimentos deben llevar una lista de ingredientes, la ropa lleva etiquetas de composición, los aparatos eléctricos han de estar homologados...pero el tabaco no está sometido a ningún tipo de regulación. 

Por eso tenemos que acudir a lo que entidades gubernamentales, españolas o extranjeras, o bien laboratorios de investigación, han encontrado en los cigarrillos. Se han descubierto cerca de 4.000 substancias químicas entre las componentes del tabaco y, al menos, 40 de ellas son cancerígenas para el hombre. 

Amoniaco: Componente de productos de limpieza 

Arsénico: Veneno contenido en raticidas 

Butano: Combustible doméstico 

Cianuro: Empleado en la cámara de gas 

Formaldehído: Conservante 

Metano: Combustible utilizado en cohetes espaciales 

Cadmio: Presente en baterías 

Monóxido de carbono: Presente en los humos de escape de los coches 

Monóxido de carbono: 

Es el mismo gas que sale del escape de un automóvil o de una caldera defectuosa. Es incoloro e inodoro. En concentraciones altas es mortal y en dosis bajas dificulta la oxigenación de las células, ya que bloquea la hemoglobina y por tanto desactiva los hematíes, las cuales ya no pueden trasladar el oxígeno durante largos períodos de tiempo. El cuerpo humano es capaz de eliminar rápidamente una gran cantidad de monóxido de carbono, por lo que la mayoría de las personas se sienten con más fuerza y energía al poco tiempo de dejar de fumar tabaco. 

Alquitrán: 

Es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones. Podríamos decir que es el vehículo en el cual todos los venenos presentes en el cigarrillo, viajan hacia nuestro torrente sanguíneo. 

Benzeno, Radón y demás basura: 

Son productos químicos que nunca querríamos que estuviesen en nuestra casa, ya que causan cáncer. Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico: imaginemos el efecto conseguido inhalándolos. 

Nicotina: 

Es sólo una más de las sustancias peligrosas de los cigarrillos. Pero además es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína. 

A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro. Esta droga actúa sobre unos receptores causando el "subidón" que nuestro cuerpo experimenta. Esto dispara varias respuestas en nuestro organismo: nuestro ritmo respiratorio y cardíaco aumenta y nuestros vasos sanguíneos se contraen. 

En el momento que apagamos el cigarro, es cuando mayor índice de nicotina tenemos en sangre. A la media hora, el nivel ha descendido notablemente y comenzamos a sentir los síntomas de adicción. Los síntomas que se sienten entre un cigarrillo y el siguiente (un pequeño "síndrome de abstinencia") causados por las bajadas y subidas del nivel de nicotina, hacen que padezcamos a su vez bajadas y subidas de estrés y ansiedad.






¿Qué es el cigarrillo?


Uno de los diseños más comunes en los que se presenta el tabaco es el cigarrillo. Este, está recubierto por una hoja que contiene pequeños trozos secos de la planta de tabaco llamada Nicotina tabacum, es de forma cilíndrica, y está acompañado en la mayoría de los casos por un filtro. Se enciende por un extremo y se succiona por el otro, para introducir en los pulmones el humo con el que generalmente se adormece el cuerpo y se embriaga, puesto que la misma contiene implícita una de las drogas conocidas más poderosas, comprendida en su mismo nombre: la nicotina.

   En realidad el cigarrillo no es otra cosa que una fábrica de productos químicos en miniatura, perfectamente elaborados con ciertas indicaciones que incorporan características que resguardan los ingredientes letales o dañinos tanto al medio ambiente como al organismo no solo de las personas que lo consumen activamente sino también de los que son  expuestos de forma pasiva al humo del cigarrillo. Hasta los momentos, y pese a los innumerables avances de esta industria, aun no se ha demostrado que estos cambios reduzcan algún daño a la salud.